La recuperación económica perdió impulso y expuso una fuerte dependencia sectorial
La actividad económica cayó en noviembre y cortó una racha de más de un año en alza, aunque el acumulado de 2025 se mantuvo positivo. El cierre del año volvió a mostrar una recuperación apoyada en pocos sectores y con escasa homogeneidad.

La actividad económica registró en noviembre una contracción de 0,3% tanto en la comparación mensual como interanual, según los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El retroceso resultó significativo no solo por el dato puntual, sino porque puso fin a una racha de catorce meses consecutivos de variaciones interanuales positivas. Se trató, además, del peor registro de todo 2025, ya que en ningún otro mes del año se había observado una caída de la actividad en términos interanuales. Aun así, el acumulado de enero a noviembre mantuvo un crecimiento de 4,5%, lo que permitió que el año cerrara en terreno positivo, aunque en el nivel más bajo de la serie anual.
El desempeño sectorial volvió a exhibir una marcada heterogeneidad, una constante a lo largo de 2025. En noviembre, diez sectores mostraron subas interanuales, con un aporte destacado de la intermediación financiera, que creció 13,9% impulsada por el mayor volumen de operaciones en el mercado de capitales, y del agro, con un avance de 10,5%.
Ambos rubros explicaron en conjunto casi un punto porcentual del resultado global del EMAE. En contraste, cinco sectores registraron caídas, con un impacto negativo concentrado en la industria manufacturera (-8,2%), el comercio mayorista y minorista (-6,4%) y la pesca (-25%), que en conjunto restaron más de dos puntos al indicador. Incluso actividades que habían mostrado resiliencia durante gran parte del año, como la construcción, registraron en noviembre su peor desempeño de 2025.

Las primeras estimaciones privadas sugieren que diciembre habría evitado una tercera caída consecutiva de la actividad, aunque con un sesgo claramente concentrado. De acuerdo con cálculos de la consultora Equilibra, el EMAE habría registrado una leve mejora mensual, explicada casi exclusivamente por la cosecha récord de trigo.
Sin el aporte del sector agropecuario, la actividad habría vuelto a caer tanto en términos mensuales como interanuales, lo que refuerza la lectura de un cierre de año sostenido por factores puntuales más que por una recuperación generalizada. En este contexto, el crecimiento estimado para el conjunto de 2025 se ubicaría en torno al 4,2%, con una trayectoria marcada por largos períodos de estancamiento y avances concentrados en pocos meses.
Este patrón deja una lectura ambivalente para el cierre del año. Por un lado, el crecimiento acumulado confirma que la economía logró dejar atrás la recesión de 2024, favorecida por una baja base de comparación y el desempeño de sectores primarios, energéticos y financieros. Por otro, la pérdida de impulso en el tramo final del año y la elevada dependencia de pocos motores productivos exponen límites claros para la sostenibilidad del crecimiento. De cara a 2026, el desafío no será solo sostener tasas positivas, sino ampliar la base sectorial de la recuperación, reducir la volatilidad mensual y transformar el rebote estadístico en un proceso de expansión más equilibrado, continuo y previsible.
