El turismo cerró 2025 con un déficit externo de USD 4.054 millones
El fuerte crecimiento del turismo emisivo y la caída de los arribos del exterior profundizaron el rojo de la balanza turística, reabriendo un frente de presión relevante sobre las cuentas externas hacia 2026.

El levantamiento del cepo al dólar y un tipo de cambio más accesible para viajar impulsaron con fuerza el turismo emisivo durante 2025, reabriendo un frente de presión sobre la balanza de pagos. Mientras más argentinos viajaron al exterior, el ingreso de turistas extranjeros se contrajo con fuerza, generando un deterioro significativo de la balanza turística. Según datos oficiales del INDEC, el resultado fue una salida neta de divisas superior a los USD 4.000 millones, incluso en un contexto de estabilidad cambiaria y mejora de otros indicadores macroeconómicos.
Las cifras reflejan un desbalance marcado entre entradas y salidas. Durante el año viajaron al exterior 18,8 millones de residentes, un aumento interanual del 38,6%, frente a apenas 8,8 millones de visitantes no residentes, que implicaron una caída cercana al 20% respecto de 2024. Este contraste se tradujo en un déficit turístico anual de USD 4.054 millones, con egresos por USD 7.164 millones y un ingreso de divisas limitado a USD 3.110 millones. La magnitud del rojo confirma que el turismo continúa siendo un canal relevante de salida de dólares para la economía argentina.

El detalle de la composición refuerza esta lectura estructural. Del total de argentinos que viajaron al exterior, casi 12 millones fueron turistas y cerca de 7 millones excursionistas, con una fuerte concentración en los meses de verano. Del lado receptivo, la caída fue generalizada tanto en turistas como en excursionistas, lo que evidencia una pérdida de competitividad del destino Argentina frente a otros países de la región. La apreciación cambiaria y el encarecimiento relativo de los servicios locales aparecen como factores centrales detrás de este desempeño.
Diciembre condensó esta dinámica adversa. Ese mes ingresaron al país 887.800 visitantes no residentes, mientras que salieron 1.277.700 residentes, lo que dejó un saldo negativo de casi 390.000 personas. En términos de gasto, los visitantes que arribaron desembolsaron USD 364,8 millones, frente a USD 441,1 millones gastados por argentinos en el exterior, profundizando el déficit mensual. Los datos confirman que, aun fuera del pico estacional, la brecha entre turismo emisivo y receptivo se mantuvo elevada.
De cara a 2026, el desempeño del turismo plantea un desafío relevante para la política económica. En un esquema de mayor apertura cambiaria y normalización macroeconómica, el crecimiento del turismo emisivo puede convivir con otros avances, pero su impacto sobre las reservas exige ser administrado. Estimular el ingreso de turistas extranjeros, mejorar la competitividad del sector y mitigar la salida neta de divisas serán claves para sostener el equilibrio externo en un contexto donde cada dólar vuelve a ser estratégico.
