«Sigan comprando». La instrucción que el Fondo le dejó al Central también le habla a tu caja
Kristalina Georgieva pasó dos días en la Argentina, la primera visita de un titular del FMI en ocho años, y dejó la frase de la semana. Detrás del gesto hay un dato que casi no se contó: en septiembre empiezan los pagos de capital al Fondo, del que el país es hoy el mayor deudor.

La visita del FMI dominó la semana. Georgieva se reunió con el Gobierno, cenó con empresarios, recorrió Vaca Muerta y pidió "amortiguadores fuertes" para navegar el año. La Argentina le debe al organismo unos USD 59.000 millones, el 35% de su cartera de préstamos, con vencimientos por USD 2.800 millones entre capital e intereses en lo que queda de 2026 y cerca de USD 7.500 millones en 2027. El jueves, por cadena nacional, el Gobierno presentó la reforma de la carta orgánica del BCRA, que ya ingresó a Diputados.

El Central, mientras tanto, hace los deberes que el Fondo vino a mirar: compró USD 2.162 millones en julio y acumula USD 13.327 millones en el año, dentro de la meta anual de 10.000 a 17.000 millones. Julio cerró tranquilo en lo cambiario, con el mayorista subiendo apenas 0,2% en el mes y el riesgo país en 430 puntos. El Tesoro renovó vencimientos con un rollover de 144,5% y sumó USD 309 millones del Bonar 2029 al 8,33% en dólares, aunque el jueves la tasa de caución saltó de 25 a 42% anual en una sola rueda, un aviso sobre la liquidez en pesos.
La nómina de agosto llega con paritarias de 2% para abajo (comercio, UOCRA, bancarios y estatales en 1,9%) y la UOM todavía sin acuerdo. Frente a una inflación esperada de 1,8%, la tarea de la semana es cerrar el número de la nómina, cotizar una alternativa al descubierto y contrastar precios con el IPC del 13 de agosto.
Afuera, el petróleo tuvo la semana más volátil del año, con una tregua entre Estados Unidos e Irán que se resquebrajó sobre el cierre y un Brent que volvió a USD 90. La Fed mantuvo la tasa por quinta reunión consecutiva, con la votación más dividida en años, y el cortocircuito diplomático con Brasil se desescaló sin tocar el canal comercial, la variable que le importa a cualquier empresa que compra o vende con el primer socio de la Argentina.
