Apretados de los dos lados. El crédito se puso caro y el consumo no acompaña
La semana dejó dos hechos que por separado son noticia y juntos son un problema de gestión: el precio del dinero subió en todas sus formas a la vez y CAME confirmó que las ventas pyme de julio cayeron 3,8% real. Para una empresa, la combinación es un problema de caja antes que de rentabilidad.

El costo del dinero subió en cadena. La tasa mayorista tocó máximos desde mayo, los bonos en pesos llegaron a pagar hasta 28% anual y el dólar mayorista marcó un récord nominal al rozar los $1.500, con un riesgo país que volvió a la zona de 450 puntos. Las reservas superaron los USD 50.000 millones a mitad de semana y cerraron en USD 49.455 millones tras un pago al FMI, mientras el blue bajó a $1.525 y dejó la brecha en torno al 2%.

Del otro lado del mostrador, CAME midió una caída de 3,8% interanual real en las ventas minoristas pyme de julio, que borró el rebote de junio y dejó el acumulado del año en 2,7% negativo. Textil, bazar y alimentos lideraron las bajas, y 6 de cada 10 comerciantes dijeron que no es momento de invertir. La inflación, mientras tanto, siguió contenida: 2,9% en CABA y una expectativa nacional del orden del 2%.
Cuando el crédito se encarece y la venta afloja al mismo tiempo, el número que manda es el ciclo de caja: cuántos días pasan entre que pagás a tus proveedores y cobrás tus ventas. El N°91 trae la cuenta hecha con un ejemplo en pesos y las palancas para achicarlo sin resignar ventas.
Afuera, Estados Unidos sorprendió con una destrucción de 23.000 empleos en julio que enfrió la expectativa de una suba de la Fed en septiembre, Wall Street cerró en récord y Brasil dejó la relación diplomática con la Argentina a nivel de encargados de negocios, aunque con el canal comercial intacto y la Selic en 14%.
